Muchas veces los miedos nos quitan las ganas de vivir, llenan de sombras la alegría y la paz interior. Los miedos nos pueden hacer sufrir más que los problemas que tenemos. El futuro se nos presenta como una nube negra, y tememos que el mañana nos encuentre solos, abandonados, enfermos, o que suceda una tragedia, o que le pase algo a nuestros seres queridos.

Cuando sufrimos, cuando estamos tristes, cuando nos rebelamos, cuando fracasamos en algo, cuando nos molesta un dolor que reaparece en el cuerpo, cuando no podemos dominar algunas cosas que nos superan. ¿Qué hay en el fondo de todos esos sufrimientos?

La “ansiedad” es una especie de prisa interior permanente. La persona puede mostrarse serena por fuera, pero por dentro está acelerada.

Siente una necesidad imperiosa de resolver pronto todas las dificultades y de hacerlo todo inmediatamente, como si todo fuera urgente o indispensable. Es un problema relacionado con el tiempo.