Todo comienzo en la vida implica vivir la esperanza a pleno. Es una oportunidad para nuevos aprendizajes, para conocer a nuevas personas, para empezar nuevas amistades… Si uno está abierto a la novedad todo comienzo trae aparejado muchas sorpresas y expectativas para nuestra vida. Por eso es lindo iniciarlo con mucha esperanza.

El acto de empezar cargado de esperanza, lleno de pasión por seguir aprendiendo y aportando para el bien de toda la humanidad es lo que debe caracterizar a todo ser humano.

Para que esta vivencia sea plena, hay tres actitudes fundamentales, que nos ayudarán a dar un verdadero sentido a esta experiencia. Apertura a la novedad, Cargarse de expectativas positivas y Encontrar un tiempo de reflexión.

Apertura hacia la novedad: Dar un tiempo para presentarnos frente a las nuevas situaciones, personas, acontecimientos, desafíos… con una actitud positiva frente a lo que nos toca. Nos ayudará a reforzar nuestra propia identidad y hacer conocer los grandes valores que poseemos como personas.

Tiempo de expectativas: La oportunidad y la espera son componentes centrales de todo inicio. El buen final de todo comienzo depende de las grandes expectativas que se proyectan al futuro. Es bueno tener proyectos claros y expectativas acorde al lugar y la misión que le toca a cada uno.

Tiempo de reflexiones: Para encontrar el sentido a todo lo que estamos viviendo es importante en todo inicio un momento especial de reflexión. Un momento de balances, replanteos, cambios y continuidades. Todo esto será la base para una reflexión que lleve a reforzar con convicción, conductas y prácticas y a modificar otras.

Que cada comienzo sea una nueva oportunidad para seguir creciendo, compartiendo y amando la vida…