No siempre podemos vivir tratando de responder a los requerimientos de los demás… No siempre podemos estar pendientes de las necesidades de todos… No siempre podemos tratar de responder a lo que los demás esperan de nosotros… No podemos hacer lo que los demás pretenden que hagamos…, pero siempre algo podemos hacer.

Debemos ser auténticos, sinceros con nosotros mismos… Ser.

Sólo nosotros conocemos nuestras propias necesidades, y somos los verdaderos protagonistas de nuestra historia.

Si pretendemos una vida buena, sin miedos y sin sobresaltos, debemos actuar siempre con verdad y sinceridad, vivir de tal manera que no necesitemos recibir ninguna recompensa ni sacar provecho de alguna situación.

Amar la vida es diseñar nuestras propias experiencias y en el diseño poner lo mejor de nosotros…lo más autentico… Sólo porque nosotros lo deseamos, y porque reconocemos que somos los artífices de nuestro propio destino, de nuestra propia vida.

Amar la vida significa también amarnos y respetarnos, asumirnos, tratar de ser mejores personas cada día, no porque así lo quieren los demás sino porque somos nosotros los que deseamos crecer, cambiar, evolucionar.

Amar la vida… ¡Qué importante! ¿No?

Con sus obstáculos, con sus problemas, con sus días grises, negros y blancos…

Siempre… En la alegría y en la tristeza, en el mejor momento y en el peor…

Estamos vivos… Tenemos vida… Aprendamos a amarla desde ahora y para siempre… En tu reloj mira la hora y comienza ahora.

No pierdas tiempo… La decisión depende de ti.