Recuerda que no existe ningún tiempo mejor que el ahora, dedícale todo tu esfuerzo al presente. Con ello no tendrás que preocuparte por el pasado que fue, ni tendrás temores por el futuro que vendrá.

Si crees que algo puedes corregir, pues corrígelo, pero deja a cada uno ser a su manera, no intentes cambiar a otra persona, para verla como a ti te gustaría, cada uno es como es y debemos explorar al máximo nuestra riqueza interior. Si algo no es de tu agrado, simplemente sigue tu camino. Se pierde demasiado tiempo criticando y negando, aprovecha ese tiempo, aunque más no sea para contemplar el paisaje. Somos la esencia del Dios creador, como una pequeña molécula de agua en todo el océano. Tomemos el lugar que nos corresponde en esta vida, sabiendo que todos tenemos los mismos derechos, que nadie es más o menos que tú tan sólo todos tenemos distintas cualidades y aptitudes.

La vida es la elección que queramos asumir, a nadie le va mal o bien, a cada uno le va como en definitiva elige ir por la vida. Si edificamos sobre roca, nuestra construcción será segura, si edificamos sobre arena… ya sabemos la historia.

Dejemos de poner la excusa de que todo va mal porque todo está mal. Tomemos la iniciativa y cambiemos aquello que vemos mal, no esperemos a que otro lo haga y nos sentemos frente al televisor esperando ver que eso cambie.

Todo en la vida es una cuestión de actitud.

Lo más fácil y cómodo es el papel de víctima, porque así podemos endosarles la culpa a los demás. Alguna vez tendremos que asumir nuestras responsabilidades y ponernos a trabajar en serio. Tú tienes el poder de hacer los cambios. Llena siempre tus espacios muertos: eso te mantendrá alegre y entretenido y no dejará que ocupes tu mente en cosas sin importancia.

Como dice la canción: “Hoy puede ser un gran día (…), aprovecharlo o que pase de largo depende de ti”. Vivir hoy es una maravillosa aventura. Piensa que nunca volverás a pasar por esa misma experiencia.