“Hoy es el mañana que tanto te preocupaba ayer”.

Si te lo propones, hoy puedes sentirte bien; no dejes que nada ni nadie interfiera en tu bienestar y en tu paz interior. Todo depende de tu actitud; si el día lo comienzas con optimismo, hoy será un buen día.

Camina plácidamente entre la prisa y la rutina, y recuerda que el silencio para meditar y el próximo paso que das también son parte del tiempo de este día.

Siempre intenta llevarte bien con todas las personas; no busques enfrentamientos, descubre la manera de evitarlos.

Di siempre tu verdad con claridad y con serenidad; y también dispone a escuchar la opinión del otro, aunque sepas que piensa distinto a vos. Si pretendo ser escuchado, primero debo aprender a escuchar. No puedo exigir que hagan conmigo lo que a mí me cuesta hacer con el otro.

Evita a las personas agresivas y que hablan demasiado. Las cosas simples son las más breves, y son las que perduran.

Nunca caigas en el error de la comparación, porque tú eres único, y siempre encontrarás a personas mejores y peores que tú, y eso quizás te cause dolor. Valórate por lo que eres, y valora todo aquello que la vida te ha dado. No pierdas tu tiempo en metas inalcanzables, pues ellas lo consumen. Disfruta de tus logros tanto como de tus planes.

Conserva el interés en cosas que te den placer, y lo encontrarás cuando deje de ser para ti una obligación y lo que hagas lo hagas por puro placer. Esto, aplícalo en tu profesión, en tu trabajo, y verás cuán gozoso es tu tiempo trabajado.

Sé precavido, porque el mundo está lleno de idealistas y de oportunistas, y eso no lo vas a poder evitar; lo que sí, no pierdas la esperanza en el mundo y en las personas, la virtud existe, y debes separar “la paja del trigo”.

Siempre sé tú mismo, no finjas afecto ni seas cínico. Acepta los consejos del tiempo y medítalos en tu corazón antes de tomar alguna decisión.

No perturbes tu mente con fantasías negativas, muchas son creadas por el cansancio y la soledad. Mantente serenamente ocupado y sobre todo viviendo en paz contigo mismo.

Alimenta con música serena, con buena lectura, con buenos momentos la fortaleza de tu espíritu para que éste sea tu escudo ante una desgracia inesperada.

Vive amando desde lo profundo de tu corazón cada cosa que hagas, y verás que la vida es maravillosa.

Eres una criatura única del universo. Dios te dio la oportunidad de vivir, no la desaproveches.

Vive en paz con Él, más allá de cómo lo concibas.

Tienes una oportunidad maravillosa que es la de “compartir” con otra persona tu vida ya sea tu pareja, hijos, padres, hermanos, amigos etc.

Te deseo lo mejor para este “año nuevo 2014”, que aprendamos a amarnos y aceptarnos tal cual somos con nuestros errores y con nuestros aciertos; siempre con la esperanza de poder comenzar nuevamente…