“La tierra está llena a reventar de cielo.”

              Elizabeth Barrett Browning

Sea cual sea la religión que profesa, si profesa alguna, siempre podrá encontrar el espíritu en la naturaleza. El croar de una rana, la fragancia del jazmín trepando por encima de una valla y el destello de diamante de la luz del sol sobre el agua llenan nuestros días de ternura, alegría y aprecio por la vida. La espiritualidad está en torno nuestro, en el aire que respiramos y la tierra sobre la que caminamos, en las montañas y los ríos, en los animales y las plantas, en las estaciones del año y en el nuestro propio interior. No es casualidad que muchas de las grandes enseñanzas espirituales del mundo, entre ellas el budismo y el cristianismo, nos exhorten a explorar y honrar la naturaleza. Lamentablemente, si está rodeada/o de cemento y polución cada día, es fácil que pierda el contacto con el mundo natural. Pruebe estas ideas para acabar con el estrés y restablecer su sentido de conexión con la naturaleza:

Concentre su atención en una planta concreta. Observe hasta el mínimo detalle de su forma, su color y su textura. Vuelva a mirarla, y véala en armonía con otras plantas, el paisaje y el cielo.

Consiga una habitación con vista. Mirar por la ventana a un paisaje natural puede hacerle sentirse más calmado y más sano. Un estudio ha demostrado incluso que los pacientes que estaban recuperándose de una operación tomaban menos dosis de medicación contra el dolor y se sentían menos deprimidos cuando su habitación tenia vista a los arboles; pero aquellos que tenían vista a un muro de ladrillos se mostraban más inseguros y negativos. Si no puede conseguir una habitación con vista, cuelgue carteles o fotografías de bosques y cascadas.

Salga al espacio exterior. Busque tiempo para dar un corto paseo en algún momento del día. Mire a su alrededor y encuentre algo natural que atraiga su imaginación. Si está en un parque, mire los arboles y la hierba. Si está en la ciudad, fíjese en las nubes que pasan